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Terra
La Coctelera

Cul-de Sac

 

Cul-de-Sac

Mirada vomitada al todo

con reflexión feísta.

 

Mens sana

in corpore tatuado.

 

Nudo gordiano

con conclusión semifinalista.

 

Pictorialismo irónico

de humor vítreo-digital.

 

Retrato sobrio

con asepsia emocional.

 

Escenas cocinadas

a click lento.

 

Cadencia temática

en pixels y bytes.

 

Ecuaciones de luz

resueltas sin álgebra abstracta.

 

Descaro intimista

cosido en el ojo.

 

Caza furtiva

de puntos de vista.

 

Viaje retornable

al cul-de-sac.

Súper

Atrincherado entre las tapas de mi querido diccionario, oigo silbar a diestro y siniestro expresiones de este pelaje: "Esto es superdifícil", "Estaba superbien", "Son superbaratos", "Es superfuerte", "Estoy superagusto", "Música superguay", etcétera. Aterrado por el superávit de superfluas y superficiales pijo-expresiones, temo por mi supervivencia verbal. Tengo pesadillas; el acoso es tal, que anoche soñé que pedía para mi coche gasolina súper, teniendo un diésel. La verdad despierta es que no tengo ni coche. Mi psicoanalista me ha aconsejado que empiece por llamarle al supermercado "hiper". No quiero cruzar los dedos, no vaya a ser que me convierta en un ser supersticioso.-

La ceniza de mi digestión ( ante las europeas)

Antes de que mi inocente buzón se empache de papeles llenos de vacíos contenidos, me voy a despachar a gusto sobre esta farisea sociedad democrática. Cumpliré con mi deber cívico y reutilizaré las papeletas y demás información electoral para limpiar las cenizas de mis digestiones. Para empezar, la sociedad real se rige por un modelo de pirámide invertida. Léase familia, Iglesia, milicia, banca, empresa, justicia, etcétera.La mayoría de los electores, cuando llegan a estas fechas, maquillan sus rostros y representan su pantomima democrática. Hacen apostasía de sus creencias sociales, comulgan y pagan el tributo (voto) hasta la próxima recaudación, para seguir practicando sus verdaderas creencias. En este juego, los abstencionistas son fichas sin valor que no ocupan sillones y por tanto son obviados y ridiculizados, eso sí, democráticamente. Esta panacea de sistema tiene aquí su gran agujero ideológico que nadie sabe ni quiere afrontar. Pero esto da igual. El gran teatro democrático tiene todas las entradas vendidas y el aforo lleno. Sólo hay democracia de plato único y sin sal. Moriré en huelga de hambre-

iñaki González-Oribe

La invasión de los ambientadores

Todas las mañanas, legañosamente despierto, me arrastro pavorizado hasta el cuarto de baño. Una vez allí y a golpe de cerviz, alzo mi cabeza y comparezco ante el espejo. Exploro mi cara con mis torpes ojos y atisbo mi nariz. ¡Albricias!, está ahí, con sus dos agujeritos y todo. Resoplo de gusto y suspiro del susto. Esas armas letales de olores naturales, uniformadoras arbitrarias de pituitarias no han podido amputar mi apéndice mejor erguido y sustituido por una fresa virtual.
La pesadilla de la noche es la realidad del día y no me atrevo a salir a la calle. La cafetería huele a naranjas de la China, en el coche a membrillo podrido, en la librería a Ajaxpino, en el cine a casa de citas, y no precisamente literarias, y en la mayoría de los aseos te atraca la duda de si la resolución de los apretones es en realidad un manojo de rosas.
Los hijos bastardos de los aromas campean por todos los locales de la ciudad, algunos incluso disfrazados de setas. Yo, me quedo en casa bien pertrechado de tinto y tinta. Quizás aquí pueda conservar «el sentido».

Autorretrato

No soy un poeta al uso, soy un poeta usado.
De amor miope por gafas perdidas.
El manco perfecto del medio abrazo.